Todo es diseño, ¡todo!

Creo que no pasa una semana sin que alguien de mi entorno (fuera de la comunicación) me pregunte que por que ya no quiero ser arte o diseñadora gráfica (“con lo divertido que es eso de recorta, pinta y colorea”) y que le explique que es lo que quiero ser exactamente. Cada semana intento explicarlo, cambiando palabras arriba y/o abajo, pero ya me he aburrido.

Como anécdota contaré que mi abuela tiene claro que soy diseñadora, quizá sea la que más acertada esté de todos al fin y al cabo. Para ella yo puedo diseñar joyas, edificios, tornillos, un pastel, un ramo de flores, etc.,  porque para ella un diseñador es alguien que hace que las cosas sean bonitas, un creador de cosas bonitas y útiles. Así que cuando le digo que no quiero ser diseñadora gráfica es como si un panadero dijese que ya no quiere hacer más pasteles de almendras. No lo ve como algo complicado, se lo complico yo al intentar explicarselo. Es absurdo.

No voy a dejar de ser diseñadora nunca, de hecho hay muchas personas que lo son y no lo saben, porque eso es algo que va más allá de un layout o una gama de colores. Diseño se define como el proceso previo de configuración mental, “pre-figuración”, en la búsqueda de una solución en cualquier campo. Sólo quiero cambiar de campo, pasando de diseñar gráficamente, hacer folletos, logos o artes finales a diseñar estrategias, tácticas en comunicación 1.0, 2.0, 360º o cuaquier numero que se le quiera poner… Y aunque parezca sencillo con esa frase, sólo el 20% lo entiende (la familia por supuesto esta en el 80% restante y más perdidos que nadie).

La próxima vez que me pregunten que que quiero ser, les diré que es lo que no quiero ser, seguramente lo entiendn mejor: no quiero ser un ratón ni un teclado dentro de un programa de diseño gráfico o ilustración. No quiero ser una máquina.

Y toda esta parrafada viene a cuento de este enlace que me ha divertido y con el cual me he sentido identificada:

How a web design goes straight to hell

Vía (uy, no me acuerdo)

Y a cuenta de ese comic pienso: Ojalá muchos clientes (y  diseñadores) no banalizaran tanto el diseño en general, el proceso, la creación. El “esto lo puede hacer mi primo pequeño” peca de bastante arrogancia e ignorancia. Si alguna vez ves algo que te parece de poca calidad (esta claro que hay buenos diseños y malos diseños), seguramente es uno de los siguientes (o los dos)  motivos:

1. No lo hizo un profesional.

2. En el proceso de creación se saltaron algunas de las siguientes fases.

El proceso de diseñar, suele implicar las siguientes fases (sacado de Wikipedia, no es mérito mio, solo es para recordar):

1. Observar y analizar el medio en el cual se desenvuelve el ser humano, descubriendo alguna necesidad.

2. Planear y proyectar proponiendo un modo de solucionar esta necesidad, por medio de planos y maquetas, tratando de descubrir la posibilidad y viabilidad de la(s) solución(es).

3. Construir y ejecutar llevando a la vida real la idea inicial, por medio de materiales y procesos productivos.

Estos tres actos, se van haciendo uno tras otro, y a veces continuamente. Algunos teóricos del diseño no ven una jerarquización tan clara, ya que estos actos aparecen una y otra vez en el proceso de diseño.

Hoy por hoy, y debido al mejoramiento del trabajo del diseñador (gracias a mejores procesos de producción y recursos informáticos), podemos destacar otro acto fundamental en el proceso:

4. Evaluar, ya que es necesario saber cuando el diseño está finalizado.

Diseñar como acto cultural implica conocer criterios de diseño como presentación, producción, significación, socialización, costos, mercadeo, entre otros. Estos criterios son innumerables, pero son contables a medida que el encargo aparece y se define.

Visto así tu primo pequeño no lo tendría tan fácil, no?

:D